Fetiche: una fuerte atracción o devoción hacia un elemento específico que se vuelve clave para alcanzar el placer o el orgasmo.
En la President’s Cup de Costa Rica en el 2024, había 6 áreas de competencia, la misma cantidad que un año antes en Río de Janeiro que fue la primera edición de este certamen que se realizaba fuera de suelo estadounidense. El año pasado en Lima, fueron 10 áreas y este año se sumaron dos más para un total de 12 rings que es una cantidad monstruosa en cuanto a logística se refiere, pero aunado a la incorporación del “best of three” el ciclo pasado y la reciente remoción del video replay en patadas a la cabeza, hay una pequeña “ventaja” que se obtiene combinando estos tres elementos y es que puedes terminar todo el torneo de adultos en un sólo día… La pregunta sería ¿por qué?
Vamos por partes…
Primero, y considerando estos certámenes de la Copa Presidente en los últimos años, de 2023 a 2026 se duplicó la cantidad de áreas de competencia, eso quiere decir que también hay más combates, es lógica elemental, aunque no necesariamente es que se hayan duplicado, de hecho yo creo que en cuestión de peleas y gente inscrita hubo más del doble en este evento de Perú que en el de Costa Rica o Brasil hace dos y tres años respectivamente. Esto lo digo en función de que los combates son más cortos porque ya no hay interrupciones por IVR (Instant Video Replay).
Así que tenemos el doble de áreas para servir a más del doble de competidores inscritos… Y poder terminar el mismo día.
¿Qué va pasar si el taekwondo panamericano sigue en aumento al mismo ritmo y en el mismo sentido que ha crecido de 2023 a la fecha? Es decir, que para 2029 en vez de 12 áreas estuviéramos necesitando 24… Es una posibilidad, lo acabamos de ver, ¿cuántos países hay en el continente capaces de albergar un evento con 24 áreas? Yo creo que debe haber dos, de hecho yo creo que muy pocos hay que puedan albergar las 12 áreas que Perú preparó a finales de agosto.
Pero qué necesidad…
La razón por la que se estarían buscando 24 áreas para albergar una Copa Presidente a finales de la década es por una simple y sencilla razón: terminar pronto. Es algo que yo nunca he entendido. Claro, un referee cobra lo mismo si empieza a las 9 y termina a las 4 que si empieza a las 6 y termina a las 2 del día siguiente, entonces hay que aprovechar… O al menos así creo que piensan algunos dirigentes cuando se les presenta este desafío.
En los eventos de taekwondo es una prioridad terminar rápido, NO ES hacerlo bien, NO ES hacerlo sin errores, NO ES hacerlo atractivo, es hacerlo rápido. A veces me da la impresión de que es lo único que importa, todo lo demás, y repito: TODO LO DEMÁS pasa a segundo plano. No siempre fue así, hubo una época en la que, por ejemplo, un U.S. Open duraba 4 ó 5 días y eso que todavía no se incluía el poomsae ni el parataekwondo y aún así había algunos de esos días en que el evento terminaba después de media noche.
En el último U.S. Open en el que participé como juvenil, también fueron varios días de competencia, pero por alguna razón ese año no hubo tanta participación, entonces el evento terminaba por ahí de las 2 de la tarde, pero eso permitía que se pudiera hacer un show mucho más especial en el momento de las semis y finales. Hoy simplemente es hacerlo rápido…
“Hay que irnos a las 2 de la tarde y si puede ser a la 1:50, mejor”
En contraste con aquel U.S. Open de principios de siglo donde competí, el último abierto de Estados Unidos en el que hice cobertura fue el año pasado en Reno y logramos hacer una muy bonita transmisión de las finales: cuatro áreas de competencia con stream individual cada una y una transmisión general donde siempre había acción en la pantalla, narración y teníamos entrevistas con los ganadores más vistosos al final de la tanda de combates. Cuatro áreas para las finales en un evento de 10 áreas regulares, obviamente no se hubiera podido lograr sin voluntad política y técnica, aquella vez la TD del evento, Vusala Clifton, fue quien nos dio el espaldarazo para poderlo realizar.
¿A que no adivinan qué pasó? Pues resulta que no pudimos terminar la transmisión porque la computadora se apagó en medio de una entrevista porque un imbécil la desconectó porque YA ESTABA RECOGIENDO, o sea, todavía había peleas en curso, pero él ya estaba recogiendo… Claro, porque hay que irse rápido.
Un ejemplo de cómo sí se pueden hacer bien las cosas es en la Olimpiada Nacional de México, un evento de 8 días de competencia en donde hay una primera sesión, una segunda sesión y después la ronda de finales y la premiación. Es un evento en donde la cantidad de atletas es poca, pero se alarga durante todo el día y eso permite que los participantes, especialmente los finalistas tengan una muy buena experiencia por el formato que se maneja, pero sobretodo porque en ese evento no existe la necesidad imperiosa de terminar rápido, porque sí podrían cerrar a las 3 de la tarde sin descansos y sin la dignificación de los finalistas.
En el editorial de agosto hablé sobre la promoción y de cómo habría que llevar los eventos al gran público, pero cada torneo al que voy pierdo un poco más la fe al respecto, de hecho estoy considerando seriamente cambiar el esquema de coberturas en ese sentido, pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión…
Si no existe voluntad política (y no la hay), si no existe creatividad o siquiera las ganas de llevar el deporte de contacto al gran público, está bien, que no se haga, algún día se darán cuenta de su error, pero por lo menos debería de ser un motivo primordial el trabajar para convertir la experiencia del atleta que participa en un certamen en algo memorable.
Si el gran púbico es inalcanzable, al menos que el pequeño público, el que hace que los eventos funcionen y se logren, tenga un buen recuerdo de la vez que ganaron un oro en un internacional y que su recuerdo no sea que los sacaron a las carreras del área mientras celebraban su triunfo porque tenía que hacerse la ronda de 16 de otra categoría porque el área donde debía realizarse se atrasó.
Jamás podría imaginarme un Super Bowl o un partido de tenis queriendo terminar lo más pronto posible, pero esos son deportes a los que la gente sí toma en serio.








