El exboxeador puertorriqueño Prichard Colón Meléndez, conocido como “Digget”, falleció el 13 de agosto de 2026 a los 33 años en Florida, Estados Unidos. La noticia fue confirmada por su padre, Richard Colón, a través de un mensaje en redes sociales.
“Lamento informarles la partida de mi hijo Prichard de este mundo terrenal. Ahora está en un mejor mundo. Hice todo lo posible por cumplirle su deseo, su sueño de traerlo de vacaciones a Puerto Rico como tanto él deseaba, pero no se pudo. Gracias por tantos años de amor y oraciones”, escribió Richard Colón.
Oriundo de Orocovis y nacido en Maitland, Florida, el 19 de septiembre de 1992, Colón era considerado una de las promesas más sólidas del boxeo puertorriqueño. Llegó a su último combate profesional con un récord invicto de 16-0, con 13 nocauts, y había conquistado la medalla de oro en el Campeonato Panamericano Juvenil de 2010.
Su carrera se truncó de manera abrupta el 17 de octubre de 2015 en el EagleBank Arena de Fairfax, Virginia. Esa noche enfrentó al estadounidense Terrel Williams. Durante el combate recibió reiterados golpes ilegales en la nuca (conocidos como “rabbit punches”), una zona prohibida por el reglamento. El árbitro no detuvo la acción de manera oportuna. Tras el encuentro, Colón comenzó a sentir mareos y vómitos; posteriormente perdió el conocimiento. Los médicos diagnosticaron un hematoma subdural con lesiones cerebrales irreversibles. Fue sometido a una cirugía de emergencia y permaneció en coma durante 221 días.
A partir de entonces vivió con severas secuelas neurológicas, en silla de ruedas y bajo el cuidado permanente de su familia, especialmente de su madre, Nieves Meléndez. Durante casi once años la familia compartió públicamente su proceso de rehabilitación, mostrando momentos de terapia, encuentros familiares y la esperanza de que pudiera recuperar movilidad y comunicación.
El caso de Prichard Colón generó conmoción internacional y se convirtió en un llamado de atención sobre la seguridad en el boxeo profesional y la necesidad de una aplicación más estricta de las reglas contra los golpes ilegales a la nuca. Organizaciones como el Consejo Mundial de Boxeo le otorgaron en su momento un cinturón honorario en reconocimiento a su trayectoria y a su lucha posterior.
Los actos fúnebres se realizaron en Winter Park, Florida. La familia optó por una despedida con tono de alegría, en línea con el espíritu que quisieron recordar de él, e incluyó música alegre durante el servicio.
Prichard Colón deja un legado que trasciende su breve pero brillante paso por el ring: el de un joven atleta cuya vida posterior al combate se transformó en un testimonio de resiliencia familiar y de los riesgos inherentes al deporte de combate.
Descanse en paz.




